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Llegó Carlos
Salinas de
Gortari ante
la imagen de
Cristo en
una iglesia,
y de
rodillas le
pedía perdón
por todo lo
que había
hecho. A
todo lo que
Salinas
decía la
imagen le
respondía,
"Dale
gracias al
señor."
"Pero si
devalué la
moneda de mi
país..."
"Dale
gracias al
señor..."
"¿Pero no me
escuchas?
Cometí miles
de
delitos..."
"Dale
gracias al
señor..."
"¿Pero de
qué le tengo
que dar
gracias...?"
"Dale
gracias al
señor de que
estoy aquí
clavado en
esta cruz,
por que si
no me bajo y
te parto la
madre..." |