En la
ventana soy
dama,
en el balcón
soy señora,
en la mesa
cortesana
y en el
campo
labradora.
De la tierra
voy al cielo
y del cielo
he de
volver;
soy el alma
de los
campos
que los hace
florecer.
Dos cosas
que estando
juntas
pelean hasta
morir,
pero de
ambas
precisamos
si es que
queremos
vivir.
Cuatro
hermanos
creó Dios,
en nada los
hizo
iguales,
son enemigos
mortales,
los dos de
los otros
dos.
El uno
mantiene al
mundo,
el otro
bautizó a
Cristo,
el otro está
en el
infierno
y el otro no
lo hemos
visto.
¿Quién será
la que pasa
entre mis
ojos,
si no soy
más que un
puente
y no la
cojo?
Si me tiran
por el suelo
ya no hay
quien me
recoja,
y el que
quiera
sostenerme
es seguro
que se moja.
Ni lo puedes
ver
ni vives sin
él.
Carece de
boca y come,
no tiene
piernas y
huye;
allí donde
aparece
todo lo
quema y
destruye.