Son mis
colores tan
brillantes
que el cielo
alegro en un
instante.
En verano
barbudo
y en
invierno
desnudo,
¡esto es muy
duro!
Confites,
confites
blancos
que rebotan
en el suelo,
si no los
recoges
pronto
tendrás agua
entre los
dedos.
En las
regiones
polares
se encuentra
en todos los
mares.
Es tan
humilde y
tan buena
que hasta se
deja pisar;
para el
almuerzo y
la cena
la vaca la
va a tomar.
Viene del
cielo, del
cielo viene,
a unos
disgusta y a
otros
mantiene.
Lomos y
cabeza tengo
y aunque
vestida no
estoy,
muy largas
faldas
mantengo.
No ves el
sol,
no ves la
luna,
y si está en
el cielo
no ves cosa
alguna.
Nicanor
tenía un
barco
y con él
surcaba el
río;
¿era este un
barco
pequeño
o este era
un gran
navío?
Lee
despacio,
Encarnación,
y hallarás
la solución.
Tengo lecho
y no me
acuesto
tengo curso
sin ser
maestro.