Arrhinoceratops:
"Rostro sin Cuernos en
el Hocico" es un género
representado por una
única especie de
dinosaurio ceratopsiano
ceratópsido, que vivió a
finales del período
Cretácico, hace
aproximadamente 70
millones de años, en el
Maastrichtiano, en el
oeste de Norteamérica,
en lo que hoy es Utah,
en EE.UU. y Alberta, en
Canadá. Su nombre
proviene que en un
principio se concluyo
que no tenía cuerno en
la nariz, no obstante
análisis posteriores
reveló que este no era
el caso.Cuando
William Parks lo
describió en 1925,
aseguró que no tenía un
verdadero cuerno en el
hocico, como otros
dinosaurios, sino una
especie de
protuberancia, formada
por un engrosamiento de
los huesos que rodeaban
las fosas nasales.
Como
no se encontró ningún
hueso que lo sugiriera,
Parks decidio que este
Ceratópsido no tenía
cuernos en el hocico.
Hoy los expertos
coinciden en que, como
otros de su familia, sí
tenía uno corto y
grueso. Todos estaban de
acuerdo en que tenía dos
largos cuernos en la
frente. Estas útiles
armas apuntaban hacia
delante y su aspecto era
amenazador.
Medía poco más de 8
metros de largo. Este dinosaurio
probablemente se
defendía de los
depredadores embistiendo
con la cabeza gacha,
para que la afilada
punta de sus cuernos
penetrara en la blanda
carne del agresor.
También usaba los
cuernos de la frente
para combatir a otros
machos en duelos de
fuerza. Los dos robustos
dinosaurios entrelazaban
sus cuernos y sacudían
la cabeza, hasta que uno
de ellos estaba
demasiado débil para
continuar. El vencedor
se convertía en el jefe
de la manada y tenía
preferencia con las
hembras en la época de
apareamiento.
Como
algunos de sus
parientes, tenía una
ancha placa ósea en el
cuello. Una hilera de
protuberancias
redondeadas recorría el
borde externo de la
placa, formando un
contorno ondulado. Con
la cabeza erguida, la
placa quedaba paralela a
sus paletillas, pero
cuando el dinosaurio
inclinaba la cabeza, la
placa ósea se erguía
hasta adoptar una
espectacular posición
vertical. Dos pequeñas
aberturas en la placa
aligeraban su peso y
facilitaban su
movimiento.
Algunos
expertos han sugerido
que estas placas eran de
vivos colores, para
ayudar a estos
dinosaurios a atraer a
su pareja. Mientras
avanzaba pesadamente por
los prados de Alberta,
mordisqueaba plantas
bajas con su pico de
loro. En el fondo de sus
largas mandíbulas, se
disponían hileras de
dientes que trituraban
las hojas y brotes hasta
convertirlos en pulpa.
Cuando los dientes se
desgastaban, crecían
otros en su lugar.
Probablemente pasaba
casi todo el día
pastando, ya que su
enorme cuerpo necesitaba
mucho alimento.
Era casi tan largo
como un autobús y más
pesado que un elefante.
Su voluminoso cuerpo y
sus largos cuernos
probablemente hacían
desistir a todos los
depredadores, excepto a
los más hambrientos. Las
crías de los dinosaurios
corrían un riesgo mayor
que los adultos, y los
expertos creen que los
ceratópsidos las
protegían de una manera
muy eficaz.
Los Arrhinoceratops
quizá vivían en manadas,
y cuando los
depredadores acechaban,
los adultos formarían un
círculo protector en
torno a las crías. Un
dinosaurio como éste
tenía que ser muy
robusto para soportar su
enorme peso. Sus grandes
vértebras dorsales y
cervicales sujetaban los
potentes músculos, que
movían su pesada cabeza
y sus patas. Sus fósiles
son muy escasos, quizá
porque no eran muy
numerosos, o tal vez
porque vivían en lugares
montañosos y secos, poco
adecuados para la
formación de fósiles. |