Corythosaurus
"Lagarto con Casco" es
un género representado
por una única especie de
dinosaurio hadrosáurido,
que vivió a finales del
período Cretácico, hace
aproximadamente unos 70
millones de años, en el
Campaniano, en lo que
hoy es Norteamérica.
Medía 12 metros de
largo, 6 de alto y
pesaba casi como un
rinoceronte, equivalente
a 2 toneladas. El nombre
se debe a la peculiar
cresta de tenía en la
cabeza. Este dinosaurio
tenía muy buen oído y
buena vista, por lo que
podía percibir
rápidamente el peligro.
Tenía una piel rugosa
con escamas, que
encajaban unas con
otras. Tenía una cola
larga y gruesa, que le
ayudaba a equilibrar su
voluminoso cuerpo.
Este dinosaurio
pasaba probablemente
mucho tiempo en el agua
para ponerse a salvo de
los terribles dientes de
los dinosaurios
carnívoros como el
Tyrannosaurus rex. Su
robusta cola era muy
útil como timón y remo
dentro del agua, o para
equilibrarse y alejarse
del peligro con rapidez.
Aunque sabía nadar, no
habría tenido ningún
récord de velocidad. Su
cuerpo pesado y torpe no
tenía la agilidad
necesaria para escapar a
la persecución de un
depredador, pero quizá
se zambullera en un río
o lago y lo cruzara
lentamente para burlar a
un dinosaurio que no
supiera nadar. El cuerpo
era grande y pesado.
Probablemente tenía
que comer todo el día
sin parar con el fin de
obtener la energía
necesaria para
sobrevivir. Se erguía
sobre sus patas traseras
para alcanzar hojas y
brotes de los árboles, y
hojas de magnolia y de
pino. Sabemos lo que
comían porque se han
encontrado cuerpos
fosilizados de estos
hadrosáuridos y aún
conservaban el alimento
en su estómago. Andaba
con mucha frecuencia de
pie, descansando o
caminando sobre sus
patas traseras. Eso le
dejaba sus pequeñas
manos para agarrar
plantas. Un examen de
los huesos de sus manos
revela que varios de los
4 dedos que tenían en
estas últimas terminaban
en anchas y planas
pezuñas. Esos huesos son
típicos de dedos usados
para andar; luego debió
andar a cuatro patas.
No tenía afiladas
garras para ahuyentar a
los depredadores
carnívoros. Se defendía
de la manera menos
espectacular, huyendo.
Confiaba en su velocidad
para ponerse cuando
percibía señales de
peligro. Por fortuna,
sus patas estaban
adaptadas perfectamente
adaptadas para emprender
una veloz retirada,
aunque no era muy
rápida. En lugar de
afiladas garras, los
fuertes y gruesos dedos
de sus patas acababan en
anchos cacos de hueso.
Estos casos especiales
le ayudaban a mantener
el equilibrio y pisar
con firmeza cuando se
alejaba a la carrera los
depredadores.
Su rasgo
más notable era la
cresta de la coronilla,
alta y estrecha, como
medio plato puesto
verticalmente, de forma
algo parecida al casco
de los antiguos soldados
griegos. Probablemente
era de vivos colores, y
probablemente así se
reconocían unos a otros.
Estaba formada por la
prolongación de los
huesos frontal y nasal
hacia arriba. Las
hembras y las crías
tenían la cresta más
pequeña que los machos.
La cresta contenía un
complejo sistema de
conductos de aire que
partían de las fosas
nasales, después subía
hasta el extremo de la
cresta y luego descendía
hasta la garganta y los
pulmones. El aire se
expiraba siguiendo por
la misma ruta. Con sus
potentes pulmones, quizá
podía soplar y podía
emitir sonoros bramidos,
amplificándolos, para
atraer al otro sexo.
Casi todos los
dinosaurios con pico de
pato se parecían excepto
por la cresta, que era
distinta en cada uno y
emitían cada uno su
propio sonido. El
descubrimiento de
dinosaurios como éstos
con crestas de tamaño
variado confundía a los
científicos. Ahora creen
que las crestas más
pequeñas pertenecían a
las hembras y a jóvenes.
Las crías no tenían
cresta, sino una pequeña
protuberancia en el
frente. Uno adulto era
todo un espectáculo
cuando exhibía su cresta
y emitía sus
particulares sonidos.
Probablemente
impresionaba tanto a sus
rivales, que éstos lo
pensaban dos veces antes
de iniciar un combate. En total su cabeza medía
55 centímetros.
Disfrutaba comiendo
ramas y raíces, así como
piñas de coníferas, que
es un tipo de árbol que
incluye pinos y abetos,
y semillas. Son
alimentos duros, pero
tenía unos dientes que
podían con la comida más
difícil de masticar. Con
su largo y estrecho
hocico, llegaba a las
plantas sabrosas que
otros dinosaurios no
podían alcanzar. El pico
que remataba su boca
carecía de dientes, pero
este dinosaurio tenía
unas 1000 piezas
dentales dentro. Los
humanos poseen 32. Los
dientes eran como las
potentes muelas de las
vacas y los caballos
actuales. Cuando se
desgastaban, en su
crecían otros dientes
nuevos en su lugar. Al
masticar, afilaba los
dientes superiores
contra los inferiores,
lo que le ayudaba a
triturar las plantas más
duras. Tenía potentes
músculos en la nuca que
movían las mandíbulas. |