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Periodo
Triásico |
El clima del
Triásico fue
generalmente
caluroso y seco,
y dio lugar a la
formación de
desiertos y
evaporitas.
El gran tamaño
de Pangea limitó
el efecto
moderador del
océano; su clima
continental era
altamente
estacional, con
veranos muy
calurosos e
inviernos muy
fríos.
Probablemente
tuvo fuertes
monzones en el
Ecuador. No hay
evidencia de
glaciación cerca
o en cualquiera
de los polos, de
hecho, las
regiones polares
eran
aparentemente
húmedas y
templadas, un
clima adecuado
para las
criaturas
similares a
reptiles.
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Periodo
Jurásico |
En el período
Jurásico,
grandes
porciones de
tierra quedaron
cubiertas de
mares poco
profundos, y los
vientos
procedentes del
mar llevaron la
lluvia a zonas
que hasta
entonces eran
desiertos. Los
bosques se
empiezan a
extender por
toda la
superficie
terrestre y
destacan
familias como
las coníferas
acompañadas de
diferentes tipos
de helechos y
palmeras. Aún no
aparecen para
este periodo las
plantas con
inflorescencias.
La distribución
diferencial de
la flora
constituye un
fiel reflejo de
la separación de
las zonas
ecuatorial y
septentrional.
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Periodo
Cretácico |
La Tierra era
más fría y seca
en el Cretácico.
Las selvas se
aclararon y
aparecieron
llanuras
despejadas con
helechos y
equisetos. Los
saurópodos de
largo cuello
fueron
sustituidos por
dinosaurios
herbívoros que
se alimentaban
de plantas más
bajas. Estas
llanuras podían
quedar inundadas
repentinamente
después de una
tormenta.
Durante este
periodo el nivel
de los mares
estaba en
continuo
ascenso. Este
crecimiento
llevó al nivel
del mar hasta
costas jamás
alcanzadas
anteriormente,
incluso zonas
anteriormente
desérticas se
convirtieron en
llanuras
inundadas. En su
punto máximo,
solamente un 18%
de la superficie
de la Tierra
estaba sobre el
nivel de las
aguas, lo cual
es un 10% menos
de lo que está
hoy en día.
El fin de la Era
de los
Dinosaurios fue
una época de
gran actividad
volcánica. La
lava o roca
líquida que
emergía de los
volcanes lo
destruía todo a
su paso, y una
nube de gases
venenosos se
elevaba en el
aire, llevando
consigo la
muerte y la
destrucción. Un
yacimiento de
fósiles
encontrado en
una región
volcánica de
América del
Norte contenía
una enorme
manada de
Hypacrosaurus
que quizá
murieron a la
vez durante una
erupción
gigantesca.
Un cambio
radical en el
clima del
planeta pudo
causar la
extinción de los
dinosaurios. Las
pruebas fósiles
indican la
posibilidad de
que la Tierra
recibiera el
impacto de un
inmenso
meteorito, o
quizá se produjo
una cadena de
erupciones
volcánicas.
Ambas
catástrofes
habrían
provocado la
formación de
grandes nubes de
polvo en la
atmósfera,
capaces de
ocultar la luz
solar. A este
acontecimiento
del final de
Cretácico se le
conoce como
episodio K-T.
La vida
después de los
dinosaurios
Cuando muchas
especies de
dinosaurios se
extinguieron,
los mamíferos se
hicieron con sus
nichos
ecológicos y
conquistaron
rápidamente
todos los
continentes.
Entre los más
notables estaban
los marsupiales,
creodontos,
roedores,
cetáceos,
proboscídeos,
artiodáctilos y
perisodáctilos.
En el Terciario
(Cenozoico)
vivieron los
ancestros de
muchos mamíferos
actuales.
Evolucionaron
también aves
cazadoras
gigantes como el
Diatryma, y los
continentes
fueron tomando
la forma actual.
A finales del
Terciario
aparecieron los
primeros
homínidos. Ya en
el
Cuaternario
se produjo la
última de las
glaciaciones
("eras del
hielo"), en la
que los
mamíferos
gigantes como el
mamut, el
rinoceronte
lanudo y el
megaloceros
proliferaron.
Estas grandes
bestias eran
cazadas por el
Homo erectus y
Homo
neanderthalensis,
los cuales
fueron
reemplazados en
el Holoceno por
el actual Homo
sapiens.