Orodromeus
"Corredor de Montaña" es
un género representado
por una única especie de
dinosaurio ornitópodo
hipsilofodóntido, que
vivió en el Cretácico
superior (hace
aproximadamente 75
millones de años, en el
Campaniano, en lo que
hoy es Montana, Estados
Unidos.Los expertos
descubrieron 10 nidos
con huevos fosilizados
muy distintos de los
encontrados hasta
entonces. Los huevos
eran más pequeños, pero,
lo que aún es más
importante, no habían
sido pisoteados por las
crías de dinosaurios que
salieron de ellos. En el
nido había 19 huevos
puestos en espiral que
no llegaron a abrirse.
Los científicos
utilizaron una máquina
de rayos X llamada TAC,
que es la moderna
máquina para ver el
interior del cuerpo
humano, pudieron ver
dentro de cada huevo.
Pudieron distinguir los
primeros embriones de
dinosaurio enroscados en
el interior de los
huevos de las crías que
no llegaron a nacer.
Los científicos
encontraron después
cerca de los nidos
restos de huesos
fósiles. Pudieron
identificar los
embriones y los huesos
esparcidos como restos
de un nuevo miembro de
la familia de los
hipsilofodóntidos. Lo
llamaron Orodromeus. Los
científicos decidieron
que dejaban sus crías a
su suerte. El hecho de
que los huevos que no
fueran pisoteados cuando
las crías salieron de
ellos, indicó a los
expertos muchas cosas.
Cuando se encontraron en
el mismo sitio un nudo
de huevos del gran
Maiasaura estaban
destrozados porque los
recién nacidos
permanecían algún tiempo
en el nido. Los
embriones de este
pequeño herbívoro
poseían patas y
articulaciones más
desarrolladas, por lo
que no tenían que
permanecer en el nido y
no pisotearon los
huevos.
Los reptiles
actuales, como las
tortugas terrestres y
las marinas, también
abandonan sus huevos
después de la puesta.
Como este dinosaurio,
excavan un agujero,
depositan los huevos y
los cubren de tierra
para ocultarlos de los
depredadores. Cuando los
científicos examinaron
los embriones del
interior de los huevos
descubrieron que estaban
bien desarrollados.
Los embriones fósiles
de
Maiasaura no están
tan bien desarrollados.
Probablemente los padres
cuidaban de sus crías en
el interior del nido.
Los restos fósiles
indican que este pequeño
Hipsilofodóntido anidaba
en grandes colonias. Los
padres quizá vigilaban
sus huevos hasta que
salían las crías y la
visión de tantos
Orodromeus podría
desanimar a los enemigos
de menor tamaño. Pero
los restos esparcidos
junto a los nidos eran
muy jóvenes o recién
salidos del huevo
indican que los padres
no podían alejar a los
grandes depredadores.
Un nido lleno de
recién nacidos sería un
blanco fácil para un
carnívoro hambriento ya
que se ha comprobado que
los depredadores estaban
al acecho. Tenían que
estar siempre atentos
para defender sus nidos
de los voraces
Troodon.
Los herbívoros no podían
perder de vista sus
vulnerables huevos, pero
en cuanto las crías
abandonaban el nido,
eran más difíciles de
distinguir, por lo que
si los padres dejaban
sin cuidados a sus
pequeños, quizá los
ayudaban así a
sobrevivir.
Se han hallados
restos de
Albertosaurus cerca
de los nidos. Preferían
anidar en las islas
bajas de los lagos poco
extensos y profundos.
Así, sería más difícil
atacarles. Como las
crías de la tortuga
moderna, las crías quizá
nacían con el instinto
de correr directamente
hacia el agua o quizá se
comportaban como los
patitos actuales y
seguían a su madre hasta
la seguridad de los
bajíos. Este dinosaurio
era un herbívoro que
cuanto era adulto podía
correr a gran velocidad
sobre dos patas
traseras. Medía sólo 2
metros y medio de largo. |