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Vieron unos perros
hambrientos en el fondo
de un arroyo unas pieles
que estaban puestas para
limpiarlas; pero como
debido al agua que se
interponía no podían
alcanzarlas decidieron
beberse primero el agua
para así llegar
fácilmente a las pieles.
Pero sucedió que de
tanto beber y beber,
reventaron antes de
llegar a las pieles.
Ten siempre cuidado con
los caminos rápidos,
pues no siempre son los
más seguros. |