|
Los
cantos de los niños
Yo escucho los cantos de
viejas cadencias
que los niños cantan
cuando en corro juegan
y vierten en coro sus
almas, que suenan,
cual vierten sus aguas
las fuentes de piedra:
con monotonías de risas
eternas,
que no son alegres, con
lágrimas viejas
que no son amargas y
dicen tristezas,
tristezas de amores de
antiguas leyendas.
En los labios niños, las
canciones llevan
confusa la historia y
clara la pena;
como clara el agua lleva
su conseja
de viejos amores que
nunca se cuentan.
Jugando, a la sombra de
una plaza vieja,
los niños cantaban...
La fuente de piedra
vertía su eterno
cristal de leyenda.
Cantaban los niños
canciones ingenuas,
de un algo que pasa y
que nunca llega:
la historia confusa y
clara la pena.
Seguía su cuento la
fuente serena;
borrada la historia,
contaba la pena. |