|
El
exorcismo
es un
ritual o
liturgia
(ceremonia)
mediante
el cual
se
pretende
expulsar
a un
ente
sobrenatural
que se
considera
ha
tomado
posesión
o
control
de una
persona
o
animal,
objetos
e
incluso
lugares
como
casas (poltergeist).
Estos
entes,
dependiendo
de las
creencias
religiosas
de los
implicados,
pueden
ser
demonios,
espíritus
malignos,
embrujos,
etc. El
exorcismo
está
presente
en la
mayoría
de las
grandes
religiones,
incluyendo
el
cristianismo,
el
judaísmo
y el
islamismo.
La
posesión
puede
ser
total
(el ente
toma
control
de las
funciones
del
poseído,
como
moverse,
hablar,
etc, a
través
de la
víctima)
o
parcial
(en la
que el
ente
utiliza
al
poseído
para
alguna
actividad
concreta,
como los
íncubos
o
súcubos,
que
mantienen
relaciones
sexuales
con la
víctima
mientras
ésta
duerme).
El
exorcismo
católico
En
la
religión
católica
para la
práctica
del
exorcismo,
debe ser
celebrado
por un
sacerdote
con el
permiso
del
obispo
del
lugar.
El
obispo
da
autorización
al
sacerdote
para
cada
caso o
puede,
con el
permiso
de la
Santa
Sede,
formalmente
otorgar
a un
sacerdote
el
ministerio
de
exorcista
en la
diócesis.
En ese
caso el
sacerdote
está
facultado
para
exorcizar
y no
necesita
un
permiso
particular
para
cada
caso.
Solo el
exorcista
con la
debida
licencia
puede
verificar
la
verdadera
posesión
diabólica.
Es un
proceso
difícil
en el
que se
deben
descartar
causas
naturales
como una
anomalía
siquiátrica
o
patológica,
suelen
considerarse
signos
de
posesión
diabólica:
-
La
aversión
vehemente
hacia
Dios,
la
Virgen,
los
Santos,
la
cruz
y
las
imágenes
sagradas.
-
El
hablar
con
muchas
palabras
de
lenguas
desconocidas
o
entenderlas.
-
Hacer
presentes
cosas
distantes
o
escondidas.
-
Demostrar
más
fuerzas
de
lo
normal.
Es
importante
mencionar
que en
algunas
diócesis
existen
laicos
que han
sido
preparados
para el
ministerio
de
liberación
(no
exorcismo)
bajo la
dirección
de un
sacerdote.
La
liberación
es
oración
para
liberar
de la
opresión
del
demonio
pero sin
utilizar
el rito
de
exorcismo.
El
rito del
exorcismo
católico
El
método
convencional
de
exorcismo
es
similar
a la
ceremonia
expresada
en el
Rituale
Romanum
durante
la Edad
Media,
que data
aproximadamente
del año
1620.
Este
rito es
utilizado
por la
Iglesia
Católica
Romana
desde el
siglo
XVII
hasta
nuestros
días. Se
trata de
un
conjunto
de
oraciones
y
lecturas
de
pasajes
destinados
a
someter
al
espíritu
maligno
y a
obligarlo
a que se
aparte
de la
atormentada
víctima.
A groso
modo, el
protocolo
indica
que el
sacerdote
debe
vestirse
con una
túnica
color
púrpura
y
comenzar
la
ceremonia
recitando
una
oración
seguida
por la
lectura
del
Salmo
No. 4 y
la
exhortación
a la
Gracia
de Dios
contra
el
demonio.
Después
se
recita
un
pasaje
de Juan
1 y de
Marcos
16.
Luego,
el
oficiante
debe
repetir
las
siguientes
palabras:
"Te
exorcizo,
muy vil
espíritu,
mismísima
encarnación
de
nuestro
enemigo,
espectro
entero,
toda la
legión,
en el
nombre
de
Cristo,
sal y
huye de
esta
criatura
de Dios.
Él mismo
te
manda,
el que
manda al
mar, los
vientos
y la
tempestad.
Escucha
y teme,
Oh
Satanás,
enemigo
de la
fe,
adversario
de la
raza
humana,
productor
de la
muerte,
ladrón
de la
vida,
destructor
de la
justicia,
raíz de
los
males".
(Extraído
de R.H.
Robbins,
La
Enciclopedia
de la
Hechicería
y la
Demonología,
Pág.
186).
Por
último,
el cura
ofrece
otro
ruego:
"Te
conjuro,
a ti, Oh
serpiente,
por el
juez de
la vida
y la
muerte,
por tu
hacedor
y
hacedor
del
mundo.
No
resistas,
ni te
demores
en huir
de este
hombre”.
Es
preciso
repetir
muchas
veces
estas
frases
hasta
obtener
el
resultado
deseado.
|